¿Qué tan único soy?
Mentiras, Traiciones, Mentes sucias, Mal vocabulario, Faltas de respeto, Falta de tolerancia, Infidelidad, Odio, Masturbación, Violencia, Fornicación… Todo entra dentro del parámetro de lo “normal” a nuestra edad, todos actuamos de manera incorrecta por que nos gusta que nos llamen “únicos” pero, ¿qué tan únicos somos?.
Cuando somos jóvenes luchamos por ser genuinos, igual que millones mas, irónicamente hacemos cosas que todos hacen para sentir que somos diferentes a los demás, la santidad se torna aburrida, en estos tiempos pareciera que mientras menos santos seamos, todo es mas divertido, y si, es divertido, en fin, las trampas tienen que ser atractivas, el diablo sabe que el pecado tiene que ser atractivo para que la gente lo cometa, los peces no muerden el anzuelo sin carnada.
Pero hay algo mas satisfactorio que miles de placeres, nada se compara al momento en donde podemos dominarnos a nosotros mismos, aunque sea un momento de santidad, eso es para hombres y mujeres, nada como lograr dominar los placeres y hay personas que saben lo que quieren, son pocas en estos tiempos, son las que cuando cometen un error no descansan hasta pagar las consecuencias, son las personas que se salen de la “normalidad” para convertirse en únicos, los que dejan de comportarse como si tuvieran el control de su futuro, los que saben qué es el respeto, el amor, la felicidad.
Los únicos saben que también son humanos, conocen a Dios de cerca, hablan en confianza con él, entran a su cuarto y le hablan cara a cara, no importa si sos un pecador asqueroso, ve a decirle a Dios “Hola, aquí estoy otra vez, soy una inmundicia, pero aquí me tienes”, no importa si te masturbaste hoy en la mañana, dile a Dios que bendiga tu vida, “Dios, soy yo, el Masturbeitor, pero quiero adorarte, bendíceme”.
Y por último, un único sabe que las cosas en la vida no siempre salen como se esperan, aveces Dios dice que si, o aveces nos responde con un simple “no”, como la vez que te dijo que aquélla pareja que tuviste no te convenía, pero no hiciste caso, y al final te lastimaste, Dios te da señales o advertencias, pero no puede meterse a tu vida y hacer las cosas por vos, un único sabe que el “SI” de Dios es tan bueno como el “NO” de Dios.
Cuando dejamos de hacer lo que todos hacen y comenzamos a cambiar el rumbo de esta generación automáticamente nos convertimos en únicos entre los demás únicos.